NADANDO EN EL AZUL

Pon todo lo que eres, en lo mínimo que hagas…

Fue el primer deporte que conocí cuando aún era una niña; un azul de piscina no climatizada, en el frío invierno de mi cálida isla.

Reconozco que jamás volví a participar en ninguna prueba de natación, ni seguí vinculada a ningún club que me animara a mantener la disciplina de los largos.

A la vuelta de medio siglo – casualmente – vuelvo a sus aguas. Unas aguas en las que entrenas a solas, te esfuerzas hasta donde tú misma te marques los límites, y descubres la oportunidad de curiosear sobre los miles de pensamientos que te acompañan en cada brazada.

Y es ahora, en la madurez, cuando reconoces en este deporte la ocasión de disfrutar de momentos de introspección, de conocerte, de encontrarte contigo misma, y de tener la calma suficiente para que aparezcan soluciones a cuestiones que bajo estas aguas se vuelven simples…

Teresa Sanlés © 2020

RÁPEL / LOMO ALFÉREZ

Aprendiendo a jugar …

La llegada a la cumbre es sólo la mitad del objetivo. El resto, el descenso de la vía, y es ahí cuando comienza mi diálogo interno.

Reviso el ocho y el mosquetón, comprobando que la cuerda está perfectamente atada en mi arnés; desanclo mi baga, teniendo la certeza de que mi descenso es seguro. Pero reconozco que el siguiente paso supone desafiar mis miedos, echar el cuerpo hacia atrás, al vacío…

Y en ese momento descubres, que lo que comenzó como una pequeña aventura a modo de curiosidad, puede convertirse en tu próxima pasión: aprender a dominar ese instinto de alerta, que toma vida propia e intenta que no salgas de tu zona de confort, reconociéndolo como algo limitante, que pretende impedirte descubrir nuevos límites.

Todo un reto vital, ponerlo a prueba con el deporte de aventura, y enseñarle nuevas fronteras…

Teresa Sanlés © 2020

KAYAK

SURCANDO MARES…

Tal vez por eso hoy me lo tomo con más calma, evito las ciudades de la prisa, y acepto que los días grises también forman parte del decorado (Marwan)

En el kayak tu línea de flotación queda justo a nivel del mar.

Te sientes totalmente integrada con él, pues tu mirada está casi a ras de sus olas. Sientes la fuerza del movimiento del mar bailando por debajo de tu canoa, mientras tú te balanceas con su mismo ritmo. Indescriptible.

Así comenzó una forma diferente de estar con contacto con el azul, que me permitiría descubrir territorios inexplorados, otras islas, otros mares, otros colores, otra forma de ver la vida…

Teresa Sanlés © 2020